Ocho vinos de exportación que no hay que dejar de probar

Recomendados: ocho de los mejores vinos de exportación que no hay que dejar de probar

En esta entrega, etiquetas que lograron medallas de Oro y Trophies en la VI edición del Argentina Wine Awards y que están disponibles en el mercado local

La última edición del Argentina Wine Awards, un clásico en el calendario de los certámenes más importantes del país y que tuvo lugar la semana pasada en Mendoza, dejó mucha tela para cortar.

En esta oportunidad, los jurados del concurso organizado por Wines of Argentina y la COVIAR -y operado por la consultora Area del Vino-, debieron evaluar más de 730 muestras presentadas por cerca de 150 bodegas.

Finalmente, se entregaron 18 Trophies y 70 medallas de Oro, además de 304 de plata y 228 de bronce. Cabe destacar este certamen apunta a elegir los mejores vinos de exportación de la Argentina.

Más allá de estas cifras, el punto central del evento estuvo marcado por las continuas observaciones que los integrantes del jurado -doce enólogos del Nuevo y Viejo Mundo- realizaron sobre el perfil de los vinos argentinos

Los expertos del exterior apuntaron en contra del supuesto abuso de la madera y la alta graduación alcohólica, al tiempo que les recomendaron a sus colegas argentinos dejar que se manifieste más la fruta y el terroir.

Sin embargo, una vez develados los nombres de los vinos ganadores, no se hizo esperar la “contraofensiva” de los enólogos locales, quienes no sin razón marcaron un punto no menor: algunos de los ejemplares reconocidos con el máximo galardón registraban pasos de más de 18 meses por barricas francesas de primer uso y, en la mayoría de los casos, superaban los 14 grados de alcohol.

A continuación, algunos de los vinos argentinos de exportación más reconocidos en el AWA 2012 y que también los consumidores pueden encontrar en el mercado local:

En nariz es de esos Chardonnay equilibrados: ni poco expresivo y extremadamente sutil, ni abarrotado por notas tropicales con caramelo casi invasivo. Por el contrario, este ejemplar elaborado con uvas provenientes de San Rafael se abre de manera armoniosa en nariz, sin excesos. Ya en boca, nos encontramos con un Chardonnay de buena estructura y bastante untuoso, con un final largo para lo que es el estándar en vinos blancos. De la mano de estos atributos, Bianchi confirma que va por el buen camino con esta etiqueta de su clásica línea Famiglia.

Interesantísimo ejemplar de la bodega de San Juan. En nariz es de esos Syrah con un perfil más frutado que especiado, sin resignar una cuota de “exotismo”. Su paso de 15 meses por barrica francesa y americana aportan dosis justas de notas de café. Sin embargo, la madera está más presente en boca, donde se percibe un touch ahumado y cuero. Es un Syrah de muy buena estructura, carnoso, casi masticable, que exhibe taninos de marcada presencia. Así y todo muestra un costado elegante. Para tomar ahora o guardar tres a cuatro años más.

Cada vez que en una reunión de amigos comienzan a sugerirse vinos accesibles y de buena calidad, la línea entry level de Salentein no suele faltar. Y lo cierto es que esta añada no va a ser la excepción: se trata de un Malbec pura fruta en nariz, franco y con ricos toques de vainilla tras su breve paso por madera. En boca es jugosísimo, fresco y tiene todo en orden como para ser considerado uno de los best-value infaltables del año.

Tras las críticas de los enólogos extranjeros al perfil de los vinos argentinos, por considerarlos excedidos de madera y alcohol, es difícil entender cómo ganó un oro este blend salteño, con 14,5º y una madera de compite de igual a igual con lo frutado. Más allá del debate, desde nuestra óptica, esta etiqueta de Etchart bien merecido tiene el premio. En nariz, se despliegan todos los ingredientes que pueden esperarse de un vino que pasó 12 meses por barrica de roble francés de primer uso: en un primer plano, vainilla y café. Y, a medida que se va abriendo, despuntan ricas notas de chocolate y caramelo. ¿Falta más? Sí, en boca se terminan de desplegar aromas tostados y algo de pimienta negra. Bastante carnoso, con buena estructura y taninos marcados. Final intenso y persistente.

Interesante Malbec de esta bodega ubicada en Luján de Cuyo. Te premiará en nariz con una fruta madura en su punto justo, con notas de ciruelas bien al frente. A medida que los minutos avancen y despliegue todo su potencial en la copa, este Malbec ofrecerá sus esperables notas de café y vainilla, obtenidas tras su paso de 12 meses por barricas de roble francés. En boca es un ejemplar carnoso, pero sin resultar pesado. Taninos firmes, bien trabajados, que derivan en un final de larga persistencia. Elegancia de manual.

No nos cansamos de decirlo: sin ánimos de caer en parcialidades, nos atrapan los vinos de la Patagonia. Y este Malbec cumple con todos los requisitos: en nariz, una elegante fruta roja, dominada por la cereza, que luego suma algunos toques florales. Taninos ultrasedosos sin resignar cuerpo. En boca se potencian notas tostadas y algo de café. Malbec redondo, nada ambicioso, que premia con un final sutil, de persistencia media.

Este ejemplar de la bodega de Luján de Cuyo, elaborado a partir de cuatro cepas, es un blend decididamente complejo: en nariz, capas de aromas que incluyen fruta, el clásico pimiento verde aportado por el Cabernet Sauvignon y un colchón especiado. En boca se muestra súper carnoso, con taninos sin aristas, muy bien trabajados. El paso de 12 meses por barricas se corporiza en notas tostadas y de café que se despliegan a medida que se va diluyendo en un largo y elegante final.

Torrontés de intenso caudal aromático pero sin estridencias. En un primer plano se destacan las notas florales. Con los minutos, se irá desplegando su perfil cítrico, con leves notas de cáscaras de naranja. En boca exhibe buena estructura, con un desarrollo equilibrado y paso grácil. La acidez está en su punto justo. Final de larga persistencia, donde terminan de abrirse algunas notas especiadas, sin el amargor que defienden algunos puristas pero que rechazan aquellos que buscan un vino más “globalizado” y amable. Se nota el trabajo en bodega de los enólogos, que fijan un alto estándar para la cepa.